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Ver también:

El jardín en invierno
El jardín en primavera
El jardín en verano
Historia del jardín

En verano del 2003 nos trasladamos a nuestra nueva casa con un jardín realmente agradable de unos 350 metros cuadrados. Honor quien lo merece, los anteriores dueños hicieron un buen trabajo diseñando y manteniendo el jardín, por lo que inicialmente pude concentrarme en construir la pérgola para los bonsais y plantar algunos parterres.

El verano del 2003 será recordado como uno de los veranos más calientes en Europa y de hecho fue un año bastante complicado para comenzar a cuidar un jardín de este tamaño sin conocer todavía sus necesidades de agua, tratando de mantener el césped en condiciones y teniendo en cuenta a la vez la escasez de agua, siempre presente en Madrid, que además volverá pronto si no llueve lo suficiente durante este otoño e invierno.

Todas las imágenes mostradas aquí fueron tomadas a principios del otoño después de tres días de fuertes lluvias; por lo tanto empezaré la documentación de mi jardín en otoño para añadir despues invierno, primavera y verano para ir completando un ciclo completo.

El jardín está situado en Madrid, España, donde el clima mediterráneo es muy extremo. Durante el verano se pueden alcanzar unas temperaturas altísimas (por encima de los 40° ) mientras que los inviernos a su vez son bastante fríos (bajando hasta los -5°). En estas condiciones no es posible escoger entre todas las especies de plantas que normalmente crecen bien en el área mediterránea ya que pueden acabar secándose en verano si no reciben una cantidad de agua suficiente o helarse en invierno al no soportar temperaturas tan bajas.

La ventajas de cultivar jardines y también bonsáis en España es el sol, omnipresente aproximadamente 250 días al año, al menos en la parte central de España en la que está localizado Madrid. Un buen crecimiento está asegurado si las condiciones de riego son correctas. El volumen natural de lluvias difiere de año a año. Algunos años llueve en abundancia durante el otoño e invierno con aguaceros en verano, los siguientes dos años son muy secos llevando los embalses a su nivel más bajo.

Como se puede apreciar en la imagen de arriba, el jardín dispone de una zona extensa de césped que debe ser regado dos veces al día (durante el verano) y aún así se hace complicado mantenerlo verde. Varias especies distintas de césped crecieron este verano ya que algunas especies son más resistentes contra la sequedad que otras por lo que se acaban imponiendo sobre las otras. Espero que este otoño caiga suficiente lluvia ...

El jardín entero está rodeado de un muro de más de 3 metros de altura formado por arizonicas que serán podadas en noviembre para mantener las plantas sanas y en forma.

El riego de este jardín está asegurado mediante un sistema de riego automático que puede ser programado según la estación y temperatura.

Otoño es el momento de preparar el jardín para el invierno, algunas especies deben ser podadas durante las próximas semanas. El suelo debe ser enriquecido con una buena cantidad de material orgánico que se extraerá del contenedor de compostaje. La tierra de este jardín es bastante arenosa sin contenido de arcilla que pudiera retener la humedad.

Una de las tareas de la próxima primavera será replanta la zona de la izquierda (imagen de abajo), ya que su exposición es parte sol y parte semisombra lo que permitirá la plantación de diferentes especies de flores.

Arriba, el estanque de peces con una población de aproximadamente 30 ejemplares de cometas, shubunkins y kois. Está rodeado de bambú, phormium, typha, dracena draco, juniperos y otras especies en diferentes formas y graduaciones de verde.

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Otoño 2004


Estas fotos fueron tomadas en otoño del 2003, tras tres días de fuertes lluvias y un verano muy caliente y seco.

En otoño el jardín muestra unos matices preciosos de verdes que contrastan con las flores blancas de la yucca, las bayas rojas de la pyracantha y los frutos del madroño de colores que varían desde amarillos a naranjas que tornarán a tonos rojos en las próximas semanas.


Los jardines siempre deberían incorporar algunos rincones románticos como el banco verde mostrado arriba. Es muy relajante sentarse en el para dedicarse a la lectura o simplemente para disfrutar del sol otoñal.

Como ya he mencionado arriba, el otoño es la estación de los grandes contrastes de color. Hojas que cambian su color desde el verde claro al marrón pasando por el amarillo, otras como las del acer japonicum que ahora se tornan de un color rojo oscuro.